Y como si no tuviera cosas que hacer, me siento en esta silla y escribo unas cuantas líneas sobre mi vida, mis pensamientos y todo lo que ocurre en algún rincón abandonado de mi cabeza mientras intento escuchar uno de los discursos del famoso Hypnosapo.
Son justo estos momentos de perdición mental por culpa de pequeñas lucecitas y suaves melodías los que me despiertan. Abro los ojos y creo verlo todo muy claro. Los medios nos engañan. El hombre nunca ha llegado a la Luna, Barack Obama no es negro y Hillary no es una mujer, la Guerra del Golfo no ha tenido lugar, dos más dos no es cuatro y Kalia Vanish no quita todas las manchas.
Se me están acabando las ganas de escribir. Y la verdad es que este texto no tiene mucho sentido. Pero ya que mis oídos se están acostumbrando al dulce sonido del teclado bajo mis dedos, seguimos un ratito más.
Gracias a ciertos programas de animación podemos observar como unas rectas en una milésima de segundo se convierten en curvas y como de una superfície plana nos puede salir un cubo pulsando una sola tecla y moviendo un poco el ratón. ¿Puede ocurrir esto también en la realidad? ¿Qué diferencia hay entre la realidad y un programa como el que usamos? ¿No es real también? Tantas preguntas... y ni siquiera Einstein nos puede dar una respuesta a todas. ¿Dónde va el alma después de la muerte y descomposición de nuestra parte física? Es un tema que ya trataron muchos filósofos. Pero ¿por qué lo hicieron? ¿Por aburrimiento? ¿Por haber consumido sustancias estupefacientes? ¿Alucinógenos? La respuesta es mucho más fácil que esto:
Tenían miedo. Intentaron dar una explicación a la desaparición del alma después de su separación del cuerpo porqué temían ser sorprendidos por el destino, por la vida después de la muerte. Querían estudiar y analizarla al máximo antes de cruzar la frontera. Por supuesto, eso es imposible. Por esto los filósofos hicieron una cosa que hoy en día es capaz de hacer cualquier empresa con ganas de entrar al mercado: reinventaron un concepto. Cogiendo una cosa simple y atribuyéndole nuevos poderes y funciones se puede crear una nueva tecnología. Una nueva realidad. En el caso de los antiguos pensadores fue un invento que aun hoy en día tiene sus seguidores: la razón. No, no estoy hablando de prensa.
Con la razón poseían un arma nueva y muy poderosa: Era gratis, cualquier idiota con un cuociente de inteligencia superior a 40 podía usarla y servía como excusa para no tener que aprenderse las mil y una fórmulas matemáticas, porque la razón y la lógica son mucho mejor que cualquier ciencia. Y hasta hoy en día la teoria que defiende que la razón es el camino hacia el conocimiento está presente en muchos libros de filosofia y en las mentes humanas. Ya no se puede decir que son teorías de los vagos, porque para aprenderse todos los autores y relacionar sus ideas hay que estudiar mucho, pero que se sepa que no es muy fácil explicar los orígenes de las teorías de la razón. Y si somos sinceros, ésta de aquí es una de las más lógicas.
Son justo estos momentos de perdición mental por culpa de pequeñas lucecitas y suaves melodías los que me despiertan. Abro los ojos y creo verlo todo muy claro. Los medios nos engañan. El hombre nunca ha llegado a la Luna, Barack Obama no es negro y Hillary no es una mujer, la Guerra del Golfo no ha tenido lugar, dos más dos no es cuatro y Kalia Vanish no quita todas las manchas.
Se me están acabando las ganas de escribir. Y la verdad es que este texto no tiene mucho sentido. Pero ya que mis oídos se están acostumbrando al dulce sonido del teclado bajo mis dedos, seguimos un ratito más.
Gracias a ciertos programas de animación podemos observar como unas rectas en una milésima de segundo se convierten en curvas y como de una superfície plana nos puede salir un cubo pulsando una sola tecla y moviendo un poco el ratón. ¿Puede ocurrir esto también en la realidad? ¿Qué diferencia hay entre la realidad y un programa como el que usamos? ¿No es real también? Tantas preguntas... y ni siquiera Einstein nos puede dar una respuesta a todas. ¿Dónde va el alma después de la muerte y descomposición de nuestra parte física? Es un tema que ya trataron muchos filósofos. Pero ¿por qué lo hicieron? ¿Por aburrimiento? ¿Por haber consumido sustancias estupefacientes? ¿Alucinógenos? La respuesta es mucho más fácil que esto:
Tenían miedo. Intentaron dar una explicación a la desaparición del alma después de su separación del cuerpo porqué temían ser sorprendidos por el destino, por la vida después de la muerte. Querían estudiar y analizarla al máximo antes de cruzar la frontera. Por supuesto, eso es imposible. Por esto los filósofos hicieron una cosa que hoy en día es capaz de hacer cualquier empresa con ganas de entrar al mercado: reinventaron un concepto. Cogiendo una cosa simple y atribuyéndole nuevos poderes y funciones se puede crear una nueva tecnología. Una nueva realidad. En el caso de los antiguos pensadores fue un invento que aun hoy en día tiene sus seguidores: la razón. No, no estoy hablando de prensa.
Con la razón poseían un arma nueva y muy poderosa: Era gratis, cualquier idiota con un cuociente de inteligencia superior a 40 podía usarla y servía como excusa para no tener que aprenderse las mil y una fórmulas matemáticas, porque la razón y la lógica son mucho mejor que cualquier ciencia. Y hasta hoy en día la teoria que defiende que la razón es el camino hacia el conocimiento está presente en muchos libros de filosofia y en las mentes humanas. Ya no se puede decir que son teorías de los vagos, porque para aprenderse todos los autores y relacionar sus ideas hay que estudiar mucho, pero que se sepa que no es muy fácil explicar los orígenes de las teorías de la razón. Y si somos sinceros, ésta de aquí es una de las más lógicas.